
Gurudeva Atulananda. Lo que yo recuerdo, una de tantas, es una vez que estaba haciendo Sankirtan en el metro o subte, entonces me puse a pensar: debo ofrecer a todos un libro, no debo seleccionar a nadie pues yo no se quien puede ser elegido por Krsna.
Mientras pensaba de esa manera llegó un tren del metro y se bajó una persona que pasó por mi lado y yo no alcancé a ofrecerle un libro y pensé: bueno, se me pasó una persona pero los demás no se me pasarán. Entonces le ofrecí a todos los que pasaron.
Hasta que pasaron todos y el lugar quedó vacío, yo aun pensaba que una persona se me había pasado, y en ese momento se acercó un caballero y me dijo. Yo vi que tú les ofreciste un libro a todos los que pasaron, menos a mí. ¿Como sabes si yo no soy justamente esa persona que necesitaba el libro?
Conversación de Guru Maharaj y Gurudeva Atulananda
GA: Por supuesto yo quedé muy impresionado de ver que Krsna compartía lo que yo había pensado y a través de esta persona me lo estaba confirmando.
Hay muchas historias de Sankirtan, seguramente Gurudeva Paramadveti podría escribir varios volúmenes de libros. Pero hoy quiere escuchar el néctar de ustedes.
GA: Otra historia que recuerdo es una vez que fuimos a vender libros puerta a puerta y entramos a un edificio. Esto fue también en Buenos Aires y el encargado del edificio empezó a perseguirnos y nosotros nos arrancábamos por el ascensor o por las escaleras mientras golpeábamos distintas puertas. Finalmente el conserje nos pilló y nos dijo que debíamos irnos del edificio. BAP: Sankirtaneros valientes GA: Entonces otro devoto le empezó a predicar y a explicarle de la importancia de los libros de Srila Prabhupad. Nitya gopal se llamaba este devoto.
Yo pensé mal del devoto, pensé que sólo teníamos que irnos porque el tipo nos estaba hechando. Pero le hablo tan bien que el conserje le compró un libro.
Así pude comprobar que la prédica es ilimitada.
Siempre escuchábamos esto, que no debemos dejarnos limitar por la mente.